Mirada inquisidora, lengua viperina y porte clásico. Ha estado en las más altas cimas de la política pese a que su apellido no pasa de colina.
A pesar de sus 77 años, Jordi Pujol no ha perdido ni una pizca de su entusiasmo cuando se trata de defender aquello en lo que cree, ni tampoco ninguno de sus característicos gestos, ni siquiera su postura reflexiva y sus meditados silencios ante cualquier pregunta.
Muchos lo han comparado con el personaje de ficción Yoda, de la trilogía cinematográfica “La Guerra de las Galaxias“. Esta puede parecer una afirmación carente de gusto, un tanto vehemente y con un cierto toque naïve. No lo es. En cierto modo Pujol se siente el Jedi -President- más grande de la historia de Cataluña. Al igual que Yoda -personaje indispensable en el desarrollo de la trama de La Guerra de las Galaxias- Pujol es un personaje clave en el desarrollo de la Cataluña post-trancisión, desarrollo del que se siente indispensable.
La sabiduría popular asegura que con los años las personas se vuelven conservadoras y un tanto ególotras. No es el caso de Pujol. Él siempre ha sido conservador -nunca ha demostrado lo contrario- y la egolatría le viene de joven, sólo hay que preguntarle por los 2 años y medio que pasó en la cárcel. El político catalán asegura que estuvo en la cárcel porqué “le tocaba” y se recrea en aquellos dos años y pico convirtiéndolos en una digna historia de cualquier mártir.
No hay que sufrir, los años pesan a Pujol, pero aún tenemos pujolades para rato.